NAMASTÉ



"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Un día me levanté y ví que algo había cambiado a mi alrededor, en mi. Me inundaba una serena sensación de Paz y Amor por todo lo creado. Una simple florecilla me parecía entonces lo más hermoso y más grande en su perfección. La sonrisa de un niño, las lágrimas de un anciano... Mirarme a mi misma en el espejo... El mundo en sí parecía tener colores de recién pintado.

Al principio, yo no entendía a que podía deberse aquel cambio que sólo yo parecía ver. Nadie a mi alrededor parecía ser consciente de que todo a su lado brillaba de otra manera excepto yo. Llegue incluso a pensar si no estaría volviéndome loca, pero no. Simplemente había tomado conciencia de quien soy.

Poco a poco, al principio con paso inseguro y un tanto sola, fui iniciando mi camino. Buscaba a ciegas información en los sitios mas insospechados. Era como si una voz interior me guiase. (No puedo dejar de sonreír ante este comentario: "una voz interior".) Lejos estaba entonces de saber que era precisamente eso lo que me impulsaba a seguir.

Pronto comencé a conocer a gente que se encontraban en mi misma situación. Pronto comenzaron a aparecer en mi vida personas, Almas de Luz, que me fueron guiando, ayudando, consolando cuando tropezaba y caía y empujándome cuando parecía que iba a desistir en mi labor.

Comprendí que significaba haber DESPERTADO. Comprendí la tarea que tenía por delante para llevar a buen puerto la misión que se me encomendó. Aprendí lo ya sabido de nuevo, como si fuera de nuevo un bebe recién nacido. Viaje en mis sueños a las ciudades de sanación.

Ahora sé que soy Amor porque provengo del AMOR del PADRE y que como tal, estoy para difundir ese mismo Amor por todo lo que ÉL creó. Que mi meta está en ir evolucionando hacía la perfección y en ayudar a aquellos de nuestros hermanos que comiencen su caminar como un día fui ayudada yo.


*********


Por todo esto puedo y debo deciros:


Yo soy Drisana, la hija del Sol.


Ese es el significado de mi nombre, al menos el nombre más antiguo que recuerdo haber tenido en esta dimensión desde la primera vez que encarne en mi amada Lemuria.


En este aquí y ahora he vuelto de renacer, he despertado a la verdad y he recordado. Me he reconocido en cada un@ de mis herman@s. He reaprendido a amar al Padre-Madre y a toda su Sagrada y Divina Creación.


Y he sentido el llamado ancestral que anclado en lo más profundo de mi Esencia, me empuja a ayudar e iluminar desde la humildad de mi Ser y como persona humana, al resto de mis herman@s que ya están despertando.


Es tiempo de volver a Ser aquello que tan profundamente duerme dentro de nosotr@s. Tiempo de abrir los ojos del Alma, de avivar la llama imperecedera del AMOR Incondicional que se guarda en la cámara mas secreta de nuestros corazones. Tiempo de reconocer nuestra parte Divina. Tiempo de entender que como parte de la más Pura Luz del PADRE, tenemos un trabajo que hacer, una misión que cumplir.


Es tiempo de regresar al Hogar.


¡Despertar!


Llegó la hora de volver a ser Unidad con el UNO y de brillar con su Infinita Luz.


Desde la LUZ y con el AMOR más puro y profundo, os pido que repitáis conmigo:


YO SOY el/la que YO SOY y como tal me manifiesto en la Serena Paz, la Pura Luz y el Infinito Amor Incondicional del PADRE-MADRE.


YO SOY el/la que YO SOY



Que la LUZ del PADRE ilumine siempre nuestros corazones y junto con sus Ángeles y Arcángeles, seamos dignos y capaces de llegar al mismo centro de SU corazón,


La Paz y el Amor con nosotros.


Drisana

viernes, 15 de diciembre de 2017

¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO Y BENDECIDO 2018!!!


¡¡¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO Y BENDECIDO 2018!!!


Aquí os dejo mi humilde felicitación navideña junto con mis mejores deseos de Paz, Amor, Prosperidad y Felicidad para tod@s vosotr@s, mis amad@s herman@s.

¡Feliz Navidad y Prospero y Bendecido 2018!

Por Amor y desde el Amor UNO que Yo Soy...


Carmen Drisana

jueves, 14 de diciembre de 2017

MENSAJE DE ESPERANZA: Mereces tener todo lo que deseas, por Douglas Pagels


MENSAJE DE ESPERANZA: 
Mereces tener todo lo que deseas, 
por Douglas Pagels


Encontrarás tu camino a través
de estos sinsabores.
Tanto si estás buscando
tu felicidad como si sólo procuras
satisfacer las necesidades más básicas,
mereces encontrar todo lo que buscas.

El momento indicado
para que resplandezcas de gloria
está a la vuelta de la esquina.
Tu período de ascenso te llevará a lugares
donde te encantará estar.

Todo lo viejo cambiará
para convertirse en nuevo,
en un lapso que nos llega a todos.
El pasado que deseamos dejar atrás
ya ha pasado, en tanto todo
aquello que seleccionamos para
llevar con nosotros en
nuestro viaje, ha sido doblado
con esmero y guardado en
nuestra maleta espiritual,
para acompañarnos
como valiosos recuerdos.

La felicidad no es una única gema
enorme y bellísima
que podemos sostener en las manos
o dejar caer.

Cada uno de nosotros es un reloj de arena.
En el transcurso de nuestras vidas
podemos rescatar los diamantes
que se deslizan junto a los
fugitivos granos de arena.

Existen ciertas cosas
que nadie te puede dar
y otras que nadie
te puede quitar.


Douglas Pagels

miércoles, 13 de diciembre de 2017

EL PLANO ETÉRICO Y EL PROPÓSITO DEL ALMA


EL PLANO ETÉRICO Y EL PROPÓSITO DEL ALMA


Somos seres multidimensionales, es decir, habitamos en distintos planos de existencia simultáneamente (el físico, el emocional, el mental, el causal, etc.), pero nuestra consciencia permanece siempre anclada al cuerpo más denso que ocupamos, que en estado de vigilia es el cuerpo físico. Sin embargo, todas las energías procedentes de estas otras esferas de la realidad en las que también estamos presentes, son canalizadas y transferidas a nuestro cuerpo físico para que podamos expresarnos tal y como lo hacemos en nuestra vida terrena. Este cometido lo desempeña nuestro cuerpo energético en el plano etérico.

La función del cuerpo energético o vital por consiguiente es doble, de un lado sintetiza las múltiples frecuencias de alta vibración que proceden de esas otras esferas de la realidad transformándolas en intensidades aptas para la vida orgánica, y del otro confiere vida al cuerpo físico nutriéndolo permanentemente de energía vital a fin de que éste pueda cumplir con su función biológica. De esto se desprende que un cuerpo físico saludable es el reflejo de un cuerpo vital armonizado y que un cuerpo vital debilitado o parcialmente bloqueado es la principal causa de molestias, dolores y enfermedades que tarde o temprano acabarán cristalizando en el cuerpo físico.

En la actualidad son muchas las terapias naturales y técnicas de sanación cuyo objetivo no es otro que el de restablecer este flujo de energía vital al que algunas otras culturas también denominan Ki, Chi o Prana. Y milenarios son los tratados de medicina natural de buena parte del mundo que describen con detalle la composición de nuestro cuerpo energético como un tejido invisible que recubre interpenetra el cuerpo físico. Tenemos los meridianos de la medicina tradicional china y sus puntos de acupuntura, los puntos marma de la medicina ayurvédica de la India, los puntos jin shin jyutsu originarios del Japón y los siete centros energéticos principales o chacras por todos conocidos, entre otros.


La autenticidad que la ciencia médica oficial otorga tanto a la existencia de este cuerpo energético como a sus diferentes técnicas de sanación, es en la actualidad bastante aceptable si tenemos en cuenta que no es posible estudiar ni su composición ni su localización a través del método científico convencional. Por fortuna, son tan evidentes los efectos favorables que resultan de su aplicación terapéutica, que cualquier intento por negar esta realidad resultaría del todo en vano. De hecho, cualquier persona que se lo proponga es capaz de interactuar con su propio cuerpo vital y armonizarlo de manera intuitiva sin tener que disponer de ningún don o talento especial.

El cuerpo vital es invisible a los sentidos físicos debido a que se encuentra en un espacio dimensional distinto al del cuerpo físico, sin embargo, tal es su proximidad al plano físico que muchas personas son capaces de vislumbrar este cuerpo sutil como una especie de halo lumínico evanescente que rodea y envuelve al cuerpo físico.


En 1939 Semyon Davidovich Kirlian, un electricista de la antigua unión soviética, observó que si colocaba un objeto sobre una placa fotográfica y lo sometía a un campo eléctrico de alta frecuencia, elevado voltaje y baja intensidad, aparecía la imagen de una aureola luminosa a su alrededor. Así nació la popular cámara Kirlian y de la ingente cantidad de experimentos que llegaron a realizarse con todo tipo de objetos plantas, animales e incluso con el propio cuerpo humano, emergió una teoría:
“La energía que rodea a los organismos vivos estaría compuesta de electrones, protones y quizás otras partículas ionizadas y en estado de excitación. No se trataría de un caos sino de una unidad autosuficiente, un cuerpo de energía (…) que podría ser la explicación científica del aura o cuerpo etéreo”. Nona Coxhead

Podría decirse que el aura es la emanación energética que todo ser humano desprende en diferentes frecuencias en función de su estado o condición físicamentalemocional y espiritual. Es al equiparar estos rangos frecuenciales con los niveles de vibración que corresponden a cada uno de los colores que conforman el espectro de la luz (el arco iris), cuando podemos asignar un determinado color a cada tipo de energía. 


Todos poseemos un poco de cada color (tipo de energía), pero suele haber siempre uno que destaca por encima de los demás y es entonces cuando hablamos de nuestra naturaleza energética. Cuando la gama de rojos es la energía predominante en una persona, ésta se mostrará como eminentemente práctica y terrenal. Los tonos anaranjados reflejan en cambio una mayor dosis de energía creativa y sensual; los amarillos indican una energía más de tipo mental; los verdes muestran una energía comunicativa que se aprecia en personas de carácter sociable y extrovertido; la gama de azules refleja un predominio de energía emocional y los colores índigo, violeta y blanco se corresponden con energías más intuitivas y espirituales

La diferente gradación de estos colores denota 12 tipos de personalidad básicas que, bajo una gran diversidad de matices como son los aspectos armónicos o inarmónicos de cada chakra, hacen que cada emanación áurica ofrezca una imagen muy particular de la realidad energética de cada persona; que es lo mismo que decir, que define una particular forma de percibir la vida e interactuar con ella.

¿Pero el aura, es causa o efecto de nuestra personalidad?

A primera vista todo parecería indicar que es el efecto, pues cuando una persona está tranquila y relajada los colores que aparecen en su aura son muy diferentes de los que esa misma persona mostraría estando altamente estresada, triste o excitada. Pero si nos centramos exclusivamente en la naturaleza energética de esa persona (su color predominante en el aura) sin tener en cuenta las circunstancias puntuales de cada momento, descubrimos que el aura es causa y no efecto de su personalidad.

Es decir, que todos venimos al mundo con una determinada configuración energética que ya está implementada en nosotros nada más nacer. Ciertamente podemos tratar de moldearla, de compensarla o equilibrarla a lo largo de nuestra vida con el fin de hallar armonía, pero a priori no la podemos cambiar. Soy consciente de que esta afirmación puede entrar en conflicto con la noción que podamos tener del libre albedrío, pero si entendemos que fuimos nosotros mismos quienes decidimos aceptar esta configuración energética como la más idónea para llevar a cabo una serie de aprendizajes en pro de nuestro desarrollo conciencial, comprenderemos que a niveles superiores no hay conflicto alguno sino una firme voluntad de evolución.



Cada uno de nosotros tiene un nombre, un rostro, un cuerpo, una historia, unas raíces, un país de residencia, un oficio, unos lazos familiares y afectivos, unas creencias, unas ideologías, unas habilidades, unos gustos…, así como toda una serie de vivencias y experiencias que han ido forjando un carácter y una forma de ser muy particular que nos identifica como seres únicos e irrepetibles. Todo este cúmulo de referencias a nuestra persona habla de nuestra personalidad, pero no de nuestra esencia primordial, de nuestro verdadero Ser. El Ser es el “actor” que interpreta un determinado “personaje” para cada “función”, pero una vez que ésta termina, solamente el personaje deja de existir, pues el actor, el Ser, regresa al hogar.

Existe por tanto un Yo profundo que está más allá del cuerpo y de la personalidad. Un Yo que no se identifica con ninguna faceta o expresión externa que nos pueda diferenciar de los demás, sino con el amor y la conciencia que reposa en lo más profundo de nuestro interior. Esta esencia primigenia es nuestro espíritu, nuestro verdadero Ser. Pero no es tarea fácil llegar a conocerse a sí mismo a este nivel. Habrá que conocer muy bien primero al personaje que estamos interpretando en este momento, aprender a quererlo, a valorarlo, a cuidarlo, a respetarlo y a agradecerle todo el conocimiento vivencial que nos está proporcionando, antes no logremos descubrir nuestra verdadera esencia tras él. 

Y es que al fin y al cabo todo ello forma parte de un plan, un plan meticulosamente elaborado que sigue un programa, nuestro Programa de Vida Personal o propósito del alma.


EL ÁRBOL DE LA VIDA PERSONAL



Y para tratar de develar en qué consiste ese propósito de vida o propósito del alma que nosotros mismos nos impusimos antes de encarnar, nada mejor que hacer uso de la ancestral sabiduría de la Kabbalah (o Cabalá). Esta sabiduría antigua nos habla de 10 esferas (sefirot) que se corresponden con las diferentes fases en las que fue creado el Universo. Desde la fase de Emanación (Fuego), en la que se inició el proceso por medio de la voluntad y la expansión, seguido de la Creación (Agua) donde el amor, la fuerza y la belleza todo lo impregnó; hasta su Formación (Aire) y manifestación en el plano físico en forma de Acción (Tierra).

Así surge el Árbol de la Vida de la Kabbalah a nivel macrocósmico, que trasladado al ser humano(microcosmos) mediante una serie de cálculos numéricos que surgen del nombre, los apellidos y la fecha de nacimiento de cada persona, se obtiene el Árbol de la Vida Personal.



El Árbol de la Vida Personal es como un mapa interior que nos revela el recorrido energético que sigue la energía procedente del Cielo (la Fuente) y que en su trayectoria descendiente va atravesando cada una de las esferas que componen nuestro particular mundo espiritual, mental emocional, hasta llegar al plano físico que es donde todo sale a relucir con nuestro sello personal en forma deacción.

Este recorrido consta de 22 caminos o senderos de aprendizaje por los que podemos transitar de muy diferente manera: con resistencia, con amargura, con dolor, miedo, o bien con serenidad, aceptación, fluidez, valentía…, todo ello va a depender de nosotros mismos, de nuestra capacidad de entendimiento, de adaptación y de superación personal. Cada persona tiene una serie de puntos débiles que conviene reconocer para aprender de ellos, así como de puntos fuertes o habilidades innatas que conviene desarrollar con el fin de llevar a cabo nuestra misión o propósito de vida de la mejor manera posible.

Se trata por tanto de una información muy precisa que nos permite conocer con detalle cual es nuestra configuración energética actual, qué senderos de aprendizaje hemos decidido recorrer, y en qué consiste ese propósito del alma que se halla oculto en nuestro inconsciente esperando el momento de emerger a la superficie para ser integrado a nuestro ser consciente.

Para muchas personas este conocimiento marca un antes y un después en sus vidas, pues de algún modo es como despertar a una comprensión mayor, es como trascender al “personaje” con todas sus singularidades y redescubrirse a sí mismo como al Ser libreconscienteeternamente bello, divino e inmortal que realmente es.

Si quieres saber más acerca de este tema, conocer los colores de tu Aura, la actividad natural de tus Chakras y tu Árbol de la Vida Personal, te sugiero visites la página web: www.comprendiendoalser.com



Autor: Ricard Barrufet Santolària, redactor de la Gran Hermandad Blanca






MIEDO PROFUNDO, por Marianne Williamson


MIEDO PROFUNDO,
por Marianne Williamson


¿Cuál es nuestro miedo más profundo?

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.

Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.

Nos preguntamos: ¿Quién soy para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?

En realidad ¿Quién eres tú para no serlo?

Eres hijo del universo

El hecho de jugar a ser pequeño no sirve al mundo.

No hay nada iluminador en encogerte para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.

Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.

No solamente algunos de nosotros. Está dentro de todos y de cada uno.

Y mientras dejamos lucir nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.

Y al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.


Marianne Williamson*

*(Escritora estadounidense de libros de autoayuda)

** Este texto de Marianne Willamson, fue rescatado y utilizado por Nelson Mandela en su discurso de investidura.

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Aquí se nos da la clave de muchas vidas infelices, insatisfactorias o perdidas espiritualmente. Nos recuerda nuestra verdadera dignidad y grandeza como Seres y la obligación que tenemos con nuestra esencia divina. Todos, en mayor o menor medida, nos empequeñecemos, a veces por miedo otras para no parecer mas que los demás, la culpa y la falsa modestia nos hace muchas veces infelices y la solución a ese túnel se encuentra mas cerca de lo que pensamos: en nuestro interior. 

Os invito a que encontréis un momento de introspección en el que con tranquilidad puedáis sentir orgullo de vuestra existencia, de todo lo que has hecho bien y del aprendizaje que has encontrado en lo que no hiciste, de la grandeza de tu persona, de todo el amor que has generado a tu alrededor, de todas las enseñanzas que tu alma lleva en sí misma y que llegues a la conclusión de que eres un ser maravilloso; profundizar en vuestros corazones y mirar debajo de la mascara que vosotros mismos os habéis impuesto, no temais a vuestra grandeza y compartirla con los demás.

Llegasteis con una misión, la misión de que una vez despiertos, utilizarais vuestro conocimiento para ayudar a otros en su despertar. Todos somos parte del Padre y como tal, debemos actuar.

Con amor y desde el Amor UNO.

¡Ser felices!


Carmen Drisana

martes, 12 de diciembre de 2017

SUFISMO, El Camino del Amor


SUFISMO
El Camino del Amor

"Cuando abro mis ojos al mundo exterior, me siento como una gota de agua en el océano; pero cuando cierro mis ojos y miro interiormente, veo el universo completo como una burbuja levantándose en el océano de mi corazón."

Hazrat Inayat Khan 

"La Sinfonía Divina"


El Sufismo o Tasawwuf ha sido definido como el Camino del Amor o del Corazón. A la palabra 'Sufi" se le han atribuido varios orígenes, entre ellos palabras que significan ' pureza' y ' sabiduría'. El sufi, entonces es alguien que ha descartado todo lo que no pertenece a su esencia más íntima, y que ha cultivado el jardín del corazón, ya que no hay otro lugar para que la sabiduría crezca. Un sufi es un hombre con los pies en la tierra y la cabeza en el cielo.

Pudiese decirse que sufismo es un acercamiento amoroso a la realidad. Es un modo de experimentar la vida y el universo como un todo respondiendo a un plan Único, de acuerdo a unas Leyes Universales o Fundamentales. Es una escuela viva o forma de vida que busca ante todo hacer un llamado hacia la Unidad de toda la existencia y a que cada ser humano alcance su verdadero estado de plenitud y bienestar e integre en si mismo la trascendentalidad o espiritualidad, es decir lo más significativo y fundamental que existe en cada uno de nosotros. Dentro del sufismo se busca liberar al ser humano de las cadenas de la ignorancia para que pueda comprender la esencia inmutable del Ser.


"Conocí el bien y el mal, pecado y virtud, justicia e infamia; juzgué y fui juzgado, pasé por el nacimiento y la muerte, por la alegría y el dolor, el cielo y el infierno; y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mi".

Hazrat Inayat Khan

La palabra sufi implica pureza. Puro quiere decir no mezclado con otro elemento, o en otras palabras aquello que existe en su propio elemento, puro y sin manchas. Dentro del sufismo se busca honrar y respetar todas las diferencias, y buscar un mutuo entendimiento, respetando y valorando todos los puntos de vista de los demás. Pudiese decirse que es una escuela de autoconocimiento y perfección del ser humano; un estudio de la Unidad y pulimiento de la propia personalidad para refinar sus aristas y hacer la mayor obra de arte a la que todo ser humano está llamado: el arte de la personalidad . Sin embargo todo este trabajo de pulimento y limpieza del cristal del corazón del sufi no es para su beneficio propio, sino para que pueda reflejar la Luz Divina.


"La vela no está allí para iluminarse a sí misma"
Nawab Jan-Fishan Khan

Si hay una verdad central que el sufismo distingue, es la Unidad de Ser, el hecho de que estamos integrados con lo Divino. Somos Uno: una comunidad, una ecología, un universo, un Ser. Si es que hay una verdad digna de ese nombre, es que formamos un todo con la Verdad, que no estamos separados de ella. La comprensión de esta verdad tiene efectos en nuestro sentido de quienes somos, en nuestra relación con los demás y con todos los aspectos de la vida. El sufismo tiene que ver con la comprensión de la corriente de amor que corre a través de toda forma de vida, con la unidad detrás de todas las formas conocidas y desconocidas por la humanidad.


"Ven, ven, quien quiera que seas:
Trotamundos, fiel, amante del amor: 
¿Qué importa?
Nuestro camino no es de desesperanza.
Ven, aun si has roto tus promesas
cientos de veces:
Vuelve, ven de nuevo, ven."


Jelaluddin Rumi


Para los sufis toda la humanidad es Una sola, no existe ningún tipo de división ni horizontal ni vertical y no existen seres diferenciados. No existen cosas diferenciadas o separadas salvo en apariencia y a un nivel de superficie. En su núcleo, en su nivel más fundamental solamente existe una sola cosa: La Unidad, o la Realidad Absoluta, El Uno. Aquello que toma muchos nombres y que algunos designan como Dios, Allah, El Universo, la Vida, La Información Central del Universo, El Vacío, La Nada, El Todo, etc. El nombre que se le asigne a esta Realidad no tiene relevancia pues todos estos conceptos apuntan hacia una misma y única dirección.

La práctica del sufismo lleva a la reducción del nafs (parte más densa del ego o falsa personalidad) a su mínima expresión, y por lo tanto a la manifestación plena de nuestra esencia o Ser Real, lo cual facilita el acceso directo a percepciones reales de la Verdad, que surgen en la experiencia personal de cada quién. En este sendero se va refinando el ego, deshaciéndonos de sus limitaciones y enalteciendo nuestros talentos Cuando en sufismo se habla de la reducción del ego hay que entender que sin un ego no podemos interactuar en este plano material. Es necesario para nuestra supervivencia. De lo que se trata es de ponerlo a nuestro servicio y no seguir siendo su sirviente.

El sufismo está basado en la Armonía, la Belleza y el Amor. Para estar unidos con el Uno, con Dios y Su Creación, que son una misma e indefinible cosa, nos ocupamos entonces de limpiar nuestro corazón de todo lo que signifique ego o autoengaño.

Los sufis no tienen jerarquía distinta al crecimiento espiritual o desarrollo de consciencia. No tienen dogmas ni doctrinas. Para ellos el camino se hace en el mundo, entre los hombres, y nada hay más valioso que las relaciones, especialmente las complejas. No tiene mucho mérito ser imperturbable si a tu lado no hay nadie que perturbe. Cuando se reúnen varios sufis, el más avanzado enseña si esa es su misión, y él sabe perfectamente si lo es o no. Los demás también. Brota así, espontáneamente, la función del maestro, a quien se acata, se respeta, pero ante todo se ama porque nos muestra un ideal. No se da pues en el sufi la condición de maestro sin la capacidad de enseñar, y con ésta viene aparejada la de amar, que da al maestro la agudeza perceptiva de los sentidos físicos, afinados en grado sumo, y el desarrollo de otros sentidos superiores latentes en cualquier hombre.

Los ejercicios espirituales sufis, las prácticas, son de una variedad amplísima y dependen siempre de las condiciones de tiempo, modo y lugar, pero aún más de la capacidad actual del discípulo o aprendiz y/o su estado de desarrollo de consciencia. Pueden consistir en prácticas como ciertas respiraciones, mantras o wazifas (hablados o cantados), danzas, música y muchos cuentos o historias.



"Sufi es alguien quien AMA y RESPETA toda la creación del universo. Y Sufismo es la Luz Brillante que resplandece en el Corazón de aquellos quienes AMAN y RESPETAN."

Ananda




Más información en la página web del Movimiento Sufi Internacional: Movimiento Sufi Internacional

EL MILAGRO DE LA VIDA


EL MILAGRO DE LA VIDA

Sólo entendemos el “milagro de la vida” cuando dejamos que suceda lo inesperado.

Todos los días Dios nos da, junto con el sol, un momento en el que es posible cambiar todo lo que nos hizo “infelices”.

Todos los días tratamos de fingir que no percibimos ese momento, que ese momento no existe, que hoy es igual que ayer y será igual que mañana.

Pero quién presta atención a su día, descubre el “instante mágico”, puede estar escondido en cualquier parte.

Ese momento existe : un momento en el que toda la fuerza de las estrellas pasa a través de nosotros y nos permite hacer milagros.

La “felicidad” es a veces una bendición, pero por lo general es una “conquista”.

El instante mágico del día nos ayuda a cambiar, nos hace ir en busca de nuestros sueños.

Vamos a sufrir, vamos a tener momentos difíciles, vamos a afrontar muchas desilusiones . . . pero todo es pasajero, y no deja marcas.

Y en el futuro podemos mirar hacia atrás con orgullo y fe.

Pobre del que tiene miedo a correr riesgos.

Porque ese quizás no se decepcione nunca, ni tenga desilusiones, no sufra como los que persiguen un sueño.

Pero al mirar hacia atrás –porque siempre miramos hacia atrás- oirás que el corazón le dice : ¿Qué hiciste con los milagros que Dios sembró en tus días?

Los enterraste en el fondo de una cueva porque tenías miedo a perderlos, entonces es tú herencia : la certeza de que has desperdiciado tu vida.


(Paulo Coelho)


lunes, 11 de diciembre de 2017

LA ÚLTIMA HOJA, por Jorge Bucay


LA ÚLTIMA HOJA
por Jorge Bucay

Esta historia transcurre en la Francia de 1900, en los comienzos de un durísimo invierno.

Marie era una niña de 11 años que vivía en una antigua casa parisina. Desde que el frío se había hecho sentir, ella empezó a quejarse de un intenso dolor en la espalda que se volvía intolerable al toser. Cuando el médico fue a verla, le dio su madre el diagnóstico que más temía: tuberculosis.

En esa época, todavía sin antibióticos, la infección era casi una garantía de muerte. Lo único que los médicos podían hacer era recetar algunos paliativos para el dolor, cuidados generales, reposo… y fe.

-Estos pacientes – como casi todos- les dijo el profesional – tienen más posibilidades de curarse si luchan contra la enfermedad; si Marie dejara de pelear por su vida, moriría en algunas semanas – y luego agregó, sabiendo que era más un deseo que un pronóstico -. Estoy seguro de que si la mantenemos calentita, bien alimentada y con muchos deseos de vivir, cuando el invierno pase, ella estará fuera de peligro y la tuberculosis será sólo un mal recuerdo.

Cuando el doctor se fue, la madre de la niña miró el calendario. Faltaban todavía dos largos meses para que llegara la primavera…

Sabiendo que ninguno de sus compañeros de clase vendría a verla, por el comprensible aunque injustificado temor al contagio, la madre se llegó hasta la escuela de Marie para rogarle a la maestra a que se acercase a casa a darle algunas clases, no tanto por el aprendizaje como por emplear algo de su tiempo de encierro y aburrimiento. La maestra le dijo que no podía hacerlo. Lo sentía, pero había cuatro niños en el curso en la misma situación, ella no podía ocuparse de ellos, debía cuidar de los que todavía asistían a clase.

Al día siguiente, mientras colgaba guirnaldas caseras por la casa tratando de contagiar la alegría que no sentía por las fiestas, la madre vio la pálida cara de su hija y la tristeza reflejada en su expresión. Fue entonces cuando tuvo la idea. Con la ayuda de la casera, se ocupó esa mañana de mover todos los muebles de la casa para poder llevar la cama de Marie junto a la ventana de la sala que daba al pequeño patio central compartido. Desde allí, pensó la madre, por lo menos verá ese pequeño patio interior, el ciprés en el centro del jardín, las enredaderas en las paredes, las ventanas de los otros dos edificios. Seguramente, se dijo, se distraerá aunque sea viendo a la gente pasar de ida y de vuelta de sus ocupaciones o de sus compras de fin de año.

Entrado enero, el invierno se volvió más y más frío, y con ello la niña se agravó. Más de una noche un ataque de tos terminó con vómito de sangre y la consiguiente desesperación de la pobre jovencita y de su madre.

Una mañana al volver de la compra, la madre encontró a Marie con la mirada perdida de cara al ventanal. Nada tenía que ver ya esa niña con la Marie que ella recordaba de a penas unas semanas atrás. La madre la abrazó con fuerza sosteniendo la cabeza de su hija contra su pecho, tratando de que su hija no se diera cuenta de que lloraba. La niña señaló hacia el patio y le dijo:

-Mira, mami, ¿ves esa enredadera en la pared del edificio de enfrente? Hace semanas estaba llena de hojas, algunas más verdes, otras más amarillas. Mírala ahora qué pocas hojas le quedan. Acabo de pensar que cuando la última de las hojas de la enredadera caiga, mi vida también llegará a su fin.

-No tienes que pensar en eso- le dijo su madre, acomodando las almohadas y secándose las lágrimas de espaldas ala niña-. En primavera, de todas las enredaderas surgen nuevas hojas y la vida verde vuelve a nacer.

-Pero son otras hojas…- pensó la jovencita sin decirlo.

La enfermedad seguía su curso con altas y bajas, pero cada vez que el médico venía a visitarla veía cómo el ánimo de la paciente decaía en la misma magnitud que su estado general.

Hasta que una mañana la madre descubrió a Marie muy interesada, mirando hacia arriba por la ventana. Sin querer interrumpir, la madre se acercó con cuidado tratando de ver qué es lo que llamaba la atención de su hija. Se trataba de un joven pintor que, junto a su ventana en el tercer piso del edificio de frente, pintaba con colores vivos imágenes de París: Notre-Dame, Montmartre, el Moulin Rouge…

Por primera vez en muchos días, la madre vio a Marie entusiasmada alegre. La madre compartía esa alegría, algo por fin había captado su interés, quizás ella pudiera convencer al joven pintor para ayudarla.

Esa misma tarde la madre cruzó hacia el edificio y llamó a la puerta del artista. Cuando el joven y estrafalario artista abrió, le contó que era la madre de una niña que vivía en la planta baja, en el edificio de enfrente, le dijo que padecía una grave enfermedad, y lo que el médico había dicho.

-Lo siento mucho, señora- dijo el pintor –pero no entiendo para qué ha venido a contarme todo esto.

-Vine a pedirle que se acerque a darle algunas clases de dibujo, o de pintura a Marie. A ella siempre le interesó el arte, ¿sabe usted? Si usted pudiera bajar a casa de vez en cuando a charlar con Marie… yo, por supuesto, le pagaré lo que pida…- y con un tono de ruego terminó diciendo-. Su vida ¿sabe?, quizá depende de que usted acepte el encargo.

No por el dinero sino por la pena que le daba la imagen de la niña que ya había visto desde la ventana, el joven artista empezó a bajar un día sí y otro también a casa de Marie, llevando consigo algunas telas, carbones y colores para hablar de pintura y para animar a la joven a que utilizase su tiempo en cama para dibujar y pintar.

Durante las siguientes semanas, creció entre ellos una extraña amistad.

Una tarde, cuando el pintor bajó a verla, Marie lloraba en su cama.

-¿Qué sucede, mon cher?- le preguntó.

Marie le contó de su relación con la enredadera y luego le dijo:

-Ayer, después de que te fuiste, hubo mucho viento y muchas hojas cayeron. Cuando la tormenta pasó conté las hojas que quedaban. De las miles que había entre sus ramas sólo quedan veintiocho. Yo sé lo que eso significa: si se cayeran todas hoy, no habría un mañana para mí.

El pintor intentó convencer a Marie de que esa asociación era una tontería:

-La vida seguirá de todas maneras- le dijo -, no debes pensar jamás así. Tienes que practicar las escalas de colores y dibujar las manzanas que te pedí; si no, nunca llegarás a exponer. De hecho, gracias a haber practicado mucho en mi vida me ha llegado una invitación para exponer mis pinturas en América.

-¿Te irás?- preguntó Marie, sin querer escuchar la respuesta.

-Volveré en Mayo como muy tarde- le dijo el pintor-. Allí, si has practicado iremos a pintar en al campiña, recorreremos los museos y te enseñaré a pintar con óleo.

-No sé si estaré cuando regreses, pintor- contestó Marie-. Depende de la enredadera.

El artista, encariñado con la jovencita, la abrazó y prefirió no hablar de esa fantasía. Sólo la besó en la frente y le dejó indicaciones de qué hacer para estar ocupada hasta que él regresase.

Cuando se fue, Marie sintió como si el mundo se le derrumbara y en un negro presagio vio como, mientras el pintor cruzaba hacia su casa, el viento arrancaba de la enredadera tres hojas de golpe y las dejaba caer violentamente en el patio.

Desde ese día, cada mañana la niña controlaba desde su ventana la cantidad de hojas que quedaban en la enredadera… y cada mañana registraba un agudo dolor en el pecho cuando comprobaba que, durante la noche, alguna de sus acompañantes había caído para siempre.

-¿Qué pasa, hija?- le preguntó su madre, después de una agitada y febril noche.

-Mira, mamá- dijo Marie, señalando por la ventana-. Sólo quedan tres hojitas: una abajo junto al cuadro, otra en mitad de la pared y una más solita, arriba de todo, al lado de la ventana del pintor. Tengo miedo, mamá.

-No te asustes- contestó la madre, con una convicción que no tenía-. Esas hojitas van a aguantar; son las más fuertes, ¿entiendes? Sólo faltan dos semanas para que llegue la primavera.

La mirada divertida de Marie se transformó en la oscura expresión de un obsesivo control de las pobres tres hojitas. Y una noche de febrero, en medio de una feroz tormenta de viento y lluvia, la hoja del medio se soltó de su amarra y voló lejos. Marie no dijo nada pero redobló sus rezos para pedirla al buen Dios que protegiera sus hojitas.

-Mamá- gritó una mañana -. Mamá, ven.

-¿Qué pasa, hija?

-Queda sólo una, mami, sólo una. La de debajo de todo se cayó anoche. Me voy a morir, mami, me voy a morir. Por favor abrázame, tengo miedo, mamita. Mucho miedo.

-Hay que tener fe, hijita- dijo la madre tragando saliva y reprimiendo el llanto de su propio miedo-. Además, faltan pocos días para la primavera y todavía queda una hoja. Es la hoja campeona ¿sabes?

-Sí, pero hace un rato la vi temblar… Tápame, mamá, tengo frío.

La madre la arropó con sus mantas y fue a buscar unos paños húmedos. La niña tenía mucha fiebre.

Cada momento que Marie estaba despierta miraba por la ventana a la única hoja que todavía resistía. En la punta de la enredadera, la pequeña hoja marrón verdoso se aferraba solitaria a su base, y la niña, al verla, cruzaba instintivamente los dedos pidiéndole que resistiera para que ella también pudiera salvarse.

Y la hoja resistía.

Nieve, lluvia y viento.

Pasaron los días y la hoja aguantó…

Hasta que una mañana, mientras Marie miraba su esperanza, vio que un rayo de sol iluminaba la hoja, y descubrió que a su lado y más abajo en la enredadera pequeños botones verdes habían empezado a aparecer.

-Mami, mami, la hoja ha resistido, llegó la primavera, mami. ¿No es maravilloso?

La madre corrió junto a su hija y la abrazó con lágrimas en sus ojos. Ella no pensaba en la enredadera sino en su hija, que también se había salvado.

-Sí, hija, es maravilloso.

Pasaron los días y la niña comenzó a recuperar sus fuerzas muy despacio.

En la primera salida a la calle que el médico autorizó, Marie corrió al edificio de enfrente para preguntar por su amigo el pintor.

La casera se sorprendió al verla, quizás porque no era habitual que alguien sobreviviera a la tuberculosis.

-Me alegro de que estés bien- le dijo mientras la besaba con sincera alegría-. Tu amigo todavía no ha vuelto, pero me ha asegurado que en unas semanas lo tendremos por aquí. Mandó esto para ti.

Y remetiendo la mano en su escote, le alargó una carta para ella:

PARA ENTREGAR A MI AMIGA MARIE

“Hola, Marie.

Tal como ves, todo ha pasado.

Para cuando leas esto faltarán días para retomar nuestras clases de pintura.

Yo he comprado nuevos colores y pinceles; así que quiero regalarte los que fueron míos.

Dile a la casera que te abra mi apartamento y llévate mis cosas.

Practica mucho, recuerda las manzanas… y las escalas de colores.”

La niña saltaba de alegría. Después de pedir la llave a la casera, subió a la pequeña buhardilla a por sus pinturas.

Una vez allí, se acercó a recoger el atril que estaba, como siempre, junto a la ventana. Mirando hacia fuera vio, desde arriba, su propia cama en el edificio de enfrente.

Sin pensarlo, Marie abrió la ventana e instintivamente buscó a su amiga la hoja heroica, la que aguantó todo, la más fuerte de todas las hojas…

Y la vio.

Allí estaba en la pared, a un lado, muy cerca del marco de madera de la ventana.

Allí estaba. Pero no era una hoja verdadera, era una hoja que había pintado en el ladrillo su amigo el pintor…



Jorge Bucay